Tradición bodeguera

Pesquera, corazón de la Ribera del Duero

Con más de 30 bodegas, Pesquera de Duero es uno de los pueblos ribereños donde de la cultura del vino tiene más arraigo.

Vestigio de ese amor por la enología son las tradicionales bodegas subterráneas en las que desde antaño las familias pesqueranas procesamos la uva y criamos nuestros caldos con fines comerciales o de autoconsumo.

El cotarro de San Pedro, situado a las afueras del pueblo, es donde se concentran estas pequeñas construcciones excavadas en la tierra y que hoy en día vuelven a estar de plena actualidad. Según estudios recientes, la fisonomía de estas bodegas son un ejemplo de arquitectura bioclimática ya que son eficientes energéticamente y permiten un excelente aprovechamiento de los recursos. Entre otras ventajas son garantía una estabilidad térmica natural, lo que ayuda a obtener vinos más longevos. Si quieres visitar una de estas bodegas, puedes reservar tu cita cuando formalices la reserva en el albergue. Reservar ahora.

Es durante el siglo XVI cuando el viñedo se extiende por la zona y comienza a ser una actividad económica relevante. No obstante, habrá que esperar hasta 1975 para que la Ribera empiece a explotar todo su potencial. En 1982 se constituye oficialmente la Denominación de Origen y los vinos ribereños inician su internacionalización de la mano de pioneros como Jesús Anadón, Pablo Peñalba y Alejandro Fernández (oriundo de Pesquera de Duero).

En la actualidad, Pesquera de Duero sigue siendo un punto neurálgico en la Ribera del Duero. Muchas de sus bodegas comercializan marcas reconocidas a nivel mundial y sus caldos son un codiciado objeto de deseo por parte de los amantes del vino. Buena parte de ellas ofrecen visitas guiadas a sus instalaciones. En este enlace te indicamos cuáles puedes visitar y cómo reservar tu cita: Visita una bodega moderna de Pesquera